No habia conocido en mi vida unos labios tan bellos y no ha transpirado unos ojos tan tiernos como los que vi cuando te conoci, desplazandolo hacia el pelo debo admitir que, desde ese segundo, me enamore perdidamente sobre ti.




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No habia conocido en mi vida unos labios tan bellos y no ha transpirado unos ojos tan tiernos como los que vi cuando te conoci, desplazandolo hacia el pelo debo admitir que, desde ese segundo, me enamore perdidamente sobre ti.